Qué es la velocidad

Velocidad expresa qué distancia recorre el esquiador en un tiempo determinado. La velocidad media se puede escribir como el cociente entre la distancia y el tiempo; normalmente se indica en kilómetros por hora o metros por segundo. La velocidad instantánea cambia continuamente durante un descenso: el esquiador acelera, frena y cambia de dirección.

En el esquí alpino no se trata solo de un número en el reloj deportivo. La velocidad siempre debe evaluarse junto con la dirección de la bajada, la visibilidad, la anchura y la inclinación de la pista, la calidad de la nieve, el tráfico y la capacidad de detenerse con seguridad o esquivar un obstáculo.

Qué influye en la velocidad

El movimiento del esquiador por la pendiente está determinado sobre todo por la acción de la gravedad, la resistencia entre los esquís y la nieve, la resistencia del aire y las fuerzas que se generan al guiar los esquís en un giro. La importancia de cada factor cambia según la disciplina y la situación.

  • Inclinación y línea de bajada: Una línea directa por la línea de máxima pendiente suele provocar una aceleración. Guiar los esquís más atravesados respecto a la pendiente o terminar el giro alejándose de la línea de máxima pendiente ayuda a regular la velocidad.
  • Forma y modo de conducción del giro: Un mayor deslizamiento lateral de los esquís disipa más energía. Un giro tallado, guiado de forma limpia, suele conservar más, aunque también con él se puede frenar cambiando de dirección y terminando el giro de manera adecuada.
  • Posición del cuerpo: Una posición de velocidad más baja y aerodinámica reduce la resistencia del aire. Su importancia aumenta a velocidades más altas; no sustituye la estabilidad, el equilibrio ni la capacidad de cambiar de dirección.
  • Nieve y material: La dureza y la estructura de la nieve, la temperatura, la preparación de la suela, los cantos y las características de los esquís influyen tanto en el deslizamiento como en las posibilidades de frenado. El mantenimiento debe ajustarse al material, a las condiciones y a las instrucciones del fabricante.

La velocidad cambia de forma fundamental las consecuencias de un error. La energía cinética crece con el cuadrado de la velocidad: con el doble de velocidad, a igual masa, es cuatro veces mayor. Además, una mayor velocidad reduce el tiempo para percibir la situación, decidir y ejecutar una maniobra de evasión.

Control de la velocidad como habilidad de esquí

Controlar la velocidad no significa solo frenar en cuña. Un esquiador avanzado la regula sobre todo eligiendo la línea, el tamaño y la forma de los giros, el grado de inclinación y deslizamiento, y reaccionando a tiempo al terreno. El criterio básico es si puede cambiar de dirección o detenerse en el espacio disponible.

La investigación con esquiadores recreativos muestra que la valoración subjetiva de la velocidad varía según el nivel del esquiador y su disposición a asumir riesgos. La sensación de «voy despacio» no es, por tanto, una medida fiable de seguridad. Ni siquiera el dato de un dispositivo describe con precisión las condiciones, la visibilidad o el espacio necesario para detenerse.

Velocidad en el esquí de los niños

En los niños tiene prioridad el control del movimiento sobre la velocidad máxima. La velocidad adecuada depende del nivel técnico, la madurez motriz, la atención, la fatiga, el terreno y la densidad del tráfico, no solo de la edad.

La velocidad – ilustración técnica de Ski Loko

Una práctica de entrenamiento adecuada puede considerarse un proceso en el que el niño primero domina una postura estable, la detención autónoma, el cambio de dirección y la reacción a una indicación. Después, la velocidad se aumenta gradualmente en un tramo despejado con una zona de llegada suficientemente larga y libre. El descenso en posición de velocidad solo tiene sentido cuando el niño no pierde el equilibrio y es capaz de salir de esa posición de inmediato, girar o frenar.

El entrenador puede desarrollar el sentido de la velocidad, por ejemplo:

  • con bajadas por el mismo tramo en diferentes líneas,
  • alternando giros de canto y giros controladamente derrapados,
  • indicando el punto antes del cual hay que reducir la velocidad o detenerse,
  • practicando el paso de la bajada por la línea de máxima pendiente al giro,
  • comparando la propia estimación con la medición en un tramo asegurado.

La tarea no es perseguir la cifra máxima. El niño debe aprender que la velocidad se elige según la situación y que la capacidad de frenar es tan importante como la capacidad de acelerar. Ni el casco ni las protecciones hacen segura una velocidad excesiva.

La velocidad en el esquí de competición

En las pruebas alpinas decide el tiempo entre la salida y la meta, medido según las normas correspondientes. El eslalon y el eslalon gigante se clasifican entre las disciplinas técnicas, y el supergigante y el descenso entre las disciplinas de velocidad. Eso no significa, sin embargo, que las disciplinas técnicas no requieran trabajo con la velocidad ni que en las disciplinas de velocidad todo consista solo en ir recto.

El tiempo final está influido por la línea, la calidad de los giros, el mantenimiento de la velocidad entre puertas, el paso por cambios de terreno, la aerodinámica y también los errores. La trayectoria más corta no tiene por qué ser la más rápida si exige frenar bruscamente o provoca una mala salida hacia el siguiente tramo. Más importante que la velocidad máxima en sí suele ser la capacidad de transmitir una velocidad adecuada de forma fluida a lo largo de toda la sucesión de giros.

Por eso, en el entrenamiento de competición infantil, la preparación de la velocidad incluye también la lectura del terreno, la elección de la línea, la estabilidad, la carga fluida de los esquís, la reducción controlada de la velocidad y el respeto del corredor establecido. Las condiciones de participación, el trazado del recorrido, las medidas de protección y los requisitos de equipamiento se rigen por las normas vigentes de la FIS, la federación nacional y la competición concreta.

Malentendidos frecuentes

  • «Un buen esquiador es el que va rápido». A un buen esquiador lo caracteriza sobre todo el control del movimiento y la elección adecuada de la velocidad.
  • «El carving automáticamente frena». Un giro de canto puede conservar mucha velocidad; lo determinan su dirección, su forma y su finalización.
  • «La posición de velocidad significa pegar el tronco lo más abajo posible». La posición funcional debe seguir siendo estable y permitir el movimiento posterior, el control de los esquís y la reacción al terreno.
  • «Conozco la pista, así que puedo ir a tope». La superficie, la visibilidad, el tráfico y los obstáculos pueden cambiar incluso durante un mismo día.

La visión del entrenador

El entrenador no evalúa la velocidad por separado del control. Observa si el esquiador mantiene la línea elegida, sigue equilibrado, mira suficientemente lejos y tiene margen para un cambio inesperado. La velocidad es adecuada cuando la técnica sigue siendo funcional y el esquiador puede reducirla de forma consciente. Si el movimiento lo dirige el miedo, la rigidez o un frenado brusco y aleatorio, es probable que la tarea o el terreno sean demasiado exigentes.

Fuentes y más lectura

  1. FIS – Alpine Skiing Documents
  2. FIS – Timing & Data, Alpine Skiing Timing Booklet
  3. Supej M. y col. – Recent Kinematic and Kinetic Advances in Olympic Alpine Skiing: Pyeongchang and Beyond
  4. Reid R. y col. – Alpine Ski Motion Characteristics in Slalom
  5. Brunner F. y col. – Factors Associated with the Perception of Speed among Recreational Skiers
  6. Ruedl G. y col. – Mean speed of winter sport participants depending on various factors
  7. Spinks A. B. y McClure R. J. – Downhill ski injuries in children and adolescents