Me apunté a la Manaslu Trail Race sobre todo porque me pareció una forma excelente de llegar de verdad a los Himalayas. Siete etapas alrededor del Manaslu, además de dos días de alta montaña a pie y el Larkya Pass por encima de cinco mil metros.
Sobre el papel, aproximadamente 139 kilómetros de carrera y más de diez mil metros de desnivel. En la realidad, monasterios, puentes colgantes, mulas, nieve, casas de té, ducha de dos grados, tos, agujetas, un casi Tíbet y la constatación gradual de que a una altitud de 4 000 metros, de verdad no se corre tan bien como en casa.
Las distancias y los desniveles de abajo los tomo del organizador y de la ITRA. El GPS del reloj aquí, la mayor parte del tiempo, no era una medida de la realidad. Era más bien un aparato psicológico que, durante la carrera, me mostraba qué debía pensar que estaba pasando en ese momento. :)
Siete etapas. Y un «descanso» que pasa por encima de los cinco mil.
Siete días cuentan para la clasificación. Entre medias hay todavía dos días de alta montaña que no puntúan, pero la palabra descanso en ellos es bastante atrevida: uno va hacia la frontera tibetana y el otro cruza el Larkya Pass.
Katmandú: el primer éxito fue no perderme
El viaje a Nepal empezó incluso antes de Nepal. No despegue de Viena, de Budapest sí, al autobús le pasó algo por el camino, en la autopista hubo un accidente y la escala en Dubái salió tan justa que ya de camino me dio tiempo a gastar una parte de la suerte destinada a todo el viaje.
Y luego Katmandú. Una ciudad en la que, por experiencia propia, casi siempre me pierdo. Esta vez no. Esta vez llegué sin problema.
- hasta ahora siempre me he perdido. En Katmandú, donde hay una posibilidad de 1000/1 de que me pierda, no me perdí…
- después de mi llegada cerraron el aeropuerto, desviaron a los demás a India(se fueron las luces por la noche, se acabó el karma)
- no conseguí salir de Viena, de Budapest sí… esto es un capítulo aparte…
- el autobús sufrió algún contratiempo, tuvieron que cambiarlo, accidente en la autopista de camino a Pest; 4 coches, casi ni este alcancé a coger.
- la escala en Dubái fue muy, muy justa(las terminales están quizá a dos horas una de otra)…
- tengo bastantes ganas de ir a la montaña.
Primer día. El GPS capituló pronto
Primer día, valle de Budi Gandaki. Calor, pueblos, arrozales y la versión nepalí de una llanura: un rato arriba, un rato abajo y, entre medias, escaleras.
Los relojes hicieron de eso una disciplina propia. Un dato mucho más preciso fue la sensación de que la vertical por las escaleras cuesta abajo empezaba a ponerse bastante dura al final.
El GPS no funciona, solo 2k de desnivel. Pero por las escaleras, la vertical 1,5 km cuesta abajo ya era dura.
1. etapa en Strava →
Las mulas se adelantan por el lado de la montaña. Importante.
El cañón de Budhi Gandaki, puentes, sendero técnico y todavía bastante subida y bajada. La altitud aún estaba solo en torno a los dos mil, así que ya me alegraba de antemano por el día en que lleguen 1 300 metros de desnivel en cinco kilómetros.
- Arriba 1600, otra vez el GPS de mierda
- para adelantar a las mulas, hay que hacerlo siempre por el lado de la montaña; si no, te caes del acantilado
- esta altitud solo de 2k, tengo curiosidad por cuando tengamos una subida con desnivel de 1,3 km en cinco kilómetros. Eso sí que va a dar arcadas.
- si hay un desprendimiento, que sea de verdad, y el deslizamiento fue hace una semana de 3 km. Eso me salvó porque allí había check-out y ya de todas formas no daba más
- pero por lo demás, bien, no como las arcadas de ayer
Monasterio, bendición y ducha en agua de dos grados
El tercer día terminamos en Hinang Gompa. Un monasterio budista, una bendición y un bosque, donde por un momento no entendía qué hacían unos abetos tan enormes a una altitud de unos tres mil metros.
El equipaje iba en los caballos en algún lugar detrás de nosotros, así que la ducha en agua de dos grados fue un cierre perfecto del día. Y las agujetas ya se habían mudado prácticamente a todas partes.
- Llano, aprox. 1900 vertical
- monasterio budista, recibimos la bendición
- selva a 3000 m s. n. m.? Detrás del monasterio, abetos con un diámetro de 3 m
- frío fuera, frío dentro, frío por todas partes, hasta que llegaron los caballitos con el equipaje = ducha en agua de 2 grados…
- agujetas brutales

Manaslu ante nuestros ojos. Correr a cuatro mil metros ya es bastante menos romántico.
A través de Pungyen Gompa llegamos aproximadamente a 4 000 metros y por primera vez se abrió de verdad la vista del Manaslu. Una belleza.
Y al mismo tiempo, el primer día en que quedó totalmente claro que «correr» y «correr a cuatro mil» son dos actividades distintas.
- el desnivel esta vez cuadra, pero puse el reloj solo después de bajar del monasterio
- en 4 mil, un lugar precioso con vistas al Manaslu
- pero correr a esta altura es jodidamente duro.


Campamento Base. Pero un poco diferente, porque nieve.
Normalmente se corre desde Samagaon hacia el Manaslu Base Camp y de vuelta. Pero la nieve esta vez tenía su propia opinión. Los organizadores trasladaron el giro más abajo y acortaron la parte oficial.
Después del checkpoint, varios pensamos que, ya que estábamos aquí, seguiríamos un poco más arriba. O sea, en vez de regeneración, una excursión hacia el base camp alrededor de 4 800 metros.
- subida/bajada. Por la nieve lo acortaron a aprox. 800 metros de desnivel.
- después del punto de control nos animamos varios y subimos a pie hasta el campamento base en 4800

Sexto día de carrera. Y por la mañana hubo carrera de niños.
Por la mañana: pequeña carrera nepalí
Unas sesenta criaturas recibieron nuestros dorsales y nosotros les hicimos de meta. Para mi gusto corrieron bastante: unos 1,5 a 2 kilómetros a una altitud de unos 4 000 m y una parte cuesta arriba. Algunos incluso esprintaron. En la meta todos fueron a toserse los pulmones. Les dieron zumitos y quedaron contentos.
Luego nos tocó a nosotros
Pasando por el monasterio hasta el lago glaciar bajo el campamento base, allí salida. Primero una larga bajada y luego los últimos aproximadamente 350 metros de desnivel hacia arriba. Los nepalíes marcaron un ritmo como con una hélice en el culo. El australiano intentó seguirles. Yo ya no podía ni en llano.
Al final, claro, un tramo empinado hasta el pueblo construido sobre la roca. Logré subir como pude y me dio un ataque de tos. Mi compañero de cuarto casi escupe los pulmones y los nepalíes solo se reían: «¿de verdad os lo tomáis tan en serio o qué?»
Después de comer: en vez de tumbarme, todavía 500 metros de desnivel
Me recuperé un poco y fui a mirar más arriba. Un águila, alguna comadreja que los locales identificaron como zorro, cabras de montaña y un montón de caballos. Solo más tarde descubrí en el mapa que el sendero es una antigua ruta comercial hacia el Tíbet.
Así que ya sabía exactamente cómo entrar ilegalmente en el Tíbet. Al menos en teoría.
- ya llevo 6 días corriendo, increíble.
Por la mañana: los peques tuvieron carrera. Unas 60 criaturas nepalíes hicieron carrera, nuestros dorsales y nosotros la meta. Para mi gusto corrieron bastante: unos 1,5-2 km a una altitud de 4000 m y en parte cuesta arriba. Hay que reconocer que algunos también esprintaron y al final, en la meta, todos fueron a toserse los pulmones (como yo ese mismo día). Les dieron zumitos y quedaron contentos.
Nosotros cruzamos el monasterio hasta el maravilloso lago glaciar bajo el campamento base, donde estaba la salida. El último sufrimiento a esta altura; si esto lo consigo, seguro que sobrevivo aquí en Nepal.


A Tíbet. O casi.
«Descanso activo» significó unos veinte kilómetros en dirección a la frontera con Tíbet, a una altitud de unos cinco mil metros. Por la mañana, costra dura; luego salió el sol y la nieve se convirtió en una trampa.
Sin frontales ya no tenía sentido seguir empujando, así que nos dimos la vuelta antes de la frontera. Tíbet se quedó en «casi».
- casi
- el sol derritió la costra y de repente se hundía más allá de las rodillas, hasta la cintura.
- sin frontales no tenía sentido así que antes de la frontera dimos la vuelta

Amanecer sobre el Himalaya. Una pasada.
Esto ya no era una etapa competitiva, sino uno de los días clave de todo el recorrido. Por la mañana, frío; luego viento; después sol; luego otra vez de todo. Y encima, todo el Himalaya.
A más de cinco mil metros, paradójicamente, me sentía bastante bien. Pero en la cabeza ya corría la última etapa: el que iba delante de mí tenía seis minutos de ventaja.
- buen paseo, pero alternando frío (menos, menos), viento, calor y de todo
- el tiempo, sol ya por segunda semana
- amanecer sobre el Himalaya, una pasada
- pass en 5106, sensaciones buenas.
- mañana tengo que adelantar al tipo de delante. Última etapa y lleva 6 minutos de ventaja…

-11 °C, dos tobillos casi torcidos y por fin más oxígeno
El último día fue sobre todo cuesta abajo. Y eso, después de una semana en altura, es fantástico: con cada metro se respira mejor y, de repente, correr empieza a parecerse a correr.
Mientras tanto, el cuerpo ya había pasado por todo el catálogo de problemas: estómago, bronquios, tos, agujetas, calambres, picaduras y también alguna alergia al sol. Así que dos tobillos casi torcidos eran ya solo un bonito extra.
- menos 11 se siente como menos 11, dice Strava. Hacía frío, pero quizá no tanto (corrí en calzoncillos…)
- se suponía que todo el rato sería bajada y, aun así, subimos 200 m, sorpresa.
- lo mejor es lo increíble que se respira aquí, con cada metro de bajada correr se hace más fácil
- casi me tuerzo el tobillo 2 veces
- en los últimos días me ha pasado de todo: diarrea, bronquitis y tos, las peores agujetas (literalmente por todo el cuerpo), calambres, alguna plaga me picó en las piernas y, además, en los brazos una especie de alergia al sol..

4.º puesto está bien. Pero no recordaré Manaslu por eso.
Más bien el monasterio, donde hacía frío fuera y dentro. Niños esprintando a cuatro mil metros de altura. Mulas junto al precipicio. Manaslu al amanecer. Nieve en dirección al Tíbet. Y esa sensación absurdamente agradable, cuando después de una semana descubres que con cada metro hacia abajo se puede volver a respirar con normalidad.
Resultado: 4.º puesto en la general, 17:55:49. Para cuántas veces fui anotando de camino que ya no podía más, bastante aceptable.
Los pasajes personales son mis notas originales de Strava de noviembre de 2025. Los datos GPS del reloj no los utilizo a propósito como datos fácticos de la ruta.
