Qué es la hidratación
Hidratación es la ingesta planificada de líquidos antes de la actividad deportiva, durante ella y después de ella. Su objetivo es mantener una hidratación adecuada del organismo, favorecer la concentración y el rendimiento y, al mismo tiempo, prevenir tanto la falta como el exceso de líquidos. La necesidad de beber no es la misma para cada niño: influyen la edad, el tamaño corporal, la intensidad y la duración del ejercicio, la ropa, el clima, la altitud, la alimentación y el sudor individual. Por eso no existe un número único de litros adecuado para todos los jóvenes esquiadores.
Por qué hay que beber también en invierno
El frío no significa que el cuerpo no pierda líquidos. El agua se elimina por el sudor, la respiración y la orina; además, el sudor puede quedar oculto en las capas interiores de la ropa. El frío y la altitud también forman parte de las condiciones que pueden modificar la regulación de los líquidos durante el esfuerzo. En la pista, beber se pospone fácilmente por los guantes, la botella lejana, los desplazamientos en telesilla o el intento de llegar a la siguiente bajada.
La falta de líquidos puede manifestarse con sed, boca seca, dolor de cabeza, cansancio inusual, mareo o dificultad para concentrarse. Sin embargo, estos síntomas no son específicos solo de la deshidratación y también pueden estar relacionados con el frío, una enfermedad, la altitud o la falta de energía. Ante confusión, vómitos repetidos, colapso o un empeoramiento notable del estado, hay que interrumpir el deporte y asegurar una valoración médica profesional.
Qué debe beber el niño
En el entrenamiento infantil habitual, la bebida básica es agua. Una bebida deportiva con hidratos de carbono y electrolitos puede ser útil en esfuerzos largos o intensos, con sudoración abundante o en esfuerzos repetidos, pero no debe sustituir automáticamente al agua. Su uso debe valorarse según el entrenamiento concreto, la disponibilidad de comida y la tolerancia individual. Beber con regularidad bebidas deportivas azucaradas fuera de este tipo de esfuerzo aumenta innecesariamente la ingesta de azúcar y también puede perjudicar a los dientes.
Una bebida energética no es una bebida deportiva. Por lo general contiene cafeína u otras sustancias estimulantes y no es un medio adecuado de hidratación para niños y adolescentes.
En la práctica de entrenamiento, en tiempo frío también puede ayudar una bebida tibia sin azúcar en un recipiente bien cerrado. Más importante que la temperatura de la bebida es que sea segura, esté al alcance del niño y que pueda beberla sin problema.

Hidratación en el entrenamiento y en las competiciones
El niño no debería llegar a la pista con sed, pero tampoco beber de golpe un gran volumen justo antes de la salida. Lo práctico es incluir momentos tranquilos para beber antes de ponerse las botas de esquí, durante las pausas previstas, al comer y después de terminar de esquiar. Los niños más pequeños necesitan un recordatorio activo del adulto; una simple botella en la mochila, a la que no llegan durante el entrenamiento, no resuelve la hidratación.
En las competiciones conviene preparar la bebida para que esté disponible después de la inspección del recorrido, entre mangas y en la meta. El día de la competición no es adecuado para probar una bebida desconocida o una mezcla inusualmente concentrada. Se trata de una práctica de entrenamiento, no de una regla universal de competición.
Si el entrenador quiere estimar con más precisión las pérdidas de líquidos, puede comparar el peso corporal antes y después de la actividad en condiciones adecuadas. En los niños, este seguimiento debe realizarse con sensibilidad, bajo supervisión y exclusivamente para valorar la hidratación, no como evaluación de la figura ni como herramienta para reducir el peso.
Errores frecuentes
- creer que en invierno no hace falta sudar ni beber,
- esperar hasta tener mucha sed,
- una dosis fija de líquidos para todos los niños,
- sustituir la bebida deportiva por una energética,
- beber una gran cantidad de golpe en lugar de hacerlo en momentos adecuados durante el día,
- ropa demasiado abrigada que lleva a sudar de más sin necesidad,
- botella inaccesible, derramada o congelada.
Tampoco es correcto beber «todo lo posible». Un aporte de líquidos que supera claramente las pérdidas puede alterar la concentración de sodio en la sangre y provocar una hiponatremia peligrosa. El objetivo es un equilibrio adecuado, no una competición por el número de botellas vaciadas.
La mirada del entrenador
El entrenador planifica los descansos y la disponibilidad de bebidas según la edad del grupo, el tiempo, la duración del entrenamiento y la intensidad del esquí. Observa un cansancio inusual, una disminución de la atención y cambios de comportamiento, pero no establece un diagnóstico basándose solo en un síntoma. Un buen plan de hidratación es sencillo, se practica y es fácil de organizar: el niño sabe dónde tiene la bebida, cuándo puede beber y que cualquier sed o malestar debe comunicarlo a tiempo.
Fuentes y más lecturas
- National Athletic Trainers’ Association – Reposición de líquidos para personas físicamente activas
- National Athletic Trainers’ Association – Declaraciones de posición
- American Academy of Pediatrics – Bebidas deportivas y energéticas para niños y adolescentes
- American Academy of Pediatrics – Lesiones de fútbol en niños y adolescentes
- American Academy of Pediatrics – Guía de práctica clínica para la evaluación y el tratamiento de niños y adolescentes con obesidad
- American Academy of Pediatrics – La hidratación maximiza el rendimiento de los jóvenes deportistas
- American Academy of Pediatrics – Los niños deben evitar las bebidas con azúcar